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El desplazamiento patrimonial indebido
(nueva caracterización jurídica del pago indebido)*

Por:

Daniel Echaiz M.

danielechaiz@yahoo.com

 

1. INTRODUCCION.

Sabido es que el Derecho configura una ciencia mimetizada, puesto que sus instituciones se encuentran en constante cambio evolutivo, a efectos de armonizar con las emergentes situaciones coyunturales, debido ello a que el Derecho es, precisamente, un producto social que existe básicamente para regular la vida en sociedad. El tiempo es, en suma, un gran condicionante que afecta los conceptos jurídicos.

Todo esto nos sirve de marco para entender la permanente transformación de la que ha sido objeto la naturaleza jurídica del pago indebido. En efecto, se le ha considerado desde un "mutuo" hasta una "gestión de negocios", pasando por las "condictiones", el "cuasi-contrato" y el "enriquecimiento sin causa"; es más, el Código Civil peruano lo enmarca dentro de los "efectos de las obligaciones" y, actualmente, está proponiéndose que, en realidad, constituye una "fuente de las obligaciones".

 

2. EL PAGO INDEBIDO Y EL MUTUO.

El mutuo se erige como una de las primeras iniciativas que surge dentro del Derecho Romano para establecer la mencionada naturaleza jurídica del pago indebido. Se entendía que "... cuando el pago de lo indebido tenía lugar mediante la entrega de una suma de dinero, el efecto era semejante al del mutuo..."1 y de ahí que antiguos jurisconsultos denominaran a dicho pago indebido como promutuum2.

Es fácil deducir por qué el pago indebido era equiparado al mutuo. En términos muy simples, por el mutuo se prestan bienes o dinero que, luego, serán recuperados (entiéndase: restituidos o repetidos) a través de otros bienes o dinero equivalentes; y por el pago indebido se entregan bienes o dinero (lo cual, para efectos de lo explicado, instituiría una especie de préstamo) que, posteriormente, serán igualmente recuperados, puesto que la restitución es la consecuencia lógica que deviene del pago indebido. Es decir, en ambos casos (mutuo y pago indebido) se "da algo" para ser, después, "recuperado".

No obstante, la visión comparativa explicada presenta deficiencias, lo que ha acarreado severas críticas. Quizás la más importante es formulada por la compendiosa Enciclopedia Espasa-Calpe, la cual revela que aquella comparación "... sólo es admisible, cuando lo pagado indebidamente es una cantidad de cosas fungibles, pero no en los pagos indebidos de cosas no fungibles y de créditos, pues el mutuo no podría versar sobre ellos"3.

Esto último se comprende fácilmente, en tanto la figura del mutuo resulta ser un poco limitada, ya que se constriñe a dinero o bien consumible, mientras que el pago indebido va más allá, existiendo la posibilidad de entregar (por ejemplo) un bien no consumible como un automóvil o una casa.

 

3. EL PAGO INDEBIDO Y LAS CONDICTIONES.-

Abandonando las ideas identificativas del pago indebido con el mutuo, aparece en el propio Derecho Romano la noción de la condictio.

Sucede que, dentro del pensamiento romanista, lo que se debía buscar al efectuarse un pago indebido era la restitución de aquel, ya que "nadie debe enriquecerse (sic) con perjuicio de otro, sin causa legítima para ello"4. Es de esta forma cómo emerge la condictio en sus distintas variantes: (i) condictio indebiti, (ii) condictio sine causa, (iii) condictio causa data causa nom secuta y (iv) condictio ob turpem vel injustam causam.

Entre aquellas cuatro clases de condictio, la que mayor trascendencia alcanzó fue la condictio indebiti, la misma que constituía la acción recuperatoria de la cual se disponía para exigir la restitución de lo indebidamente pagado y que mereció ser incluida por el ordenamiento jurídico francés con prescindencia de las otras.

Resulta necesario efectuar dos precisiones. Por un lado, especificar que la condictio indebiti romana tenía por efecto principal el constreñir al accipiens a restablecer las cosas al estado que tenían antes de verificarse aquel pago indebido, en la medida de lo posible. Y, por otro lado, anotar lo expresado por el maestro peruano José León Barandiaran, en el sentido que "... la condictio indebiti comporta un caso de obligación legal, en cuanto la ley impone que no hay en el que recibió el pago causa retentionis..."5.

 

4. EL PAGO INDEBIDO Y EL CUASI-CONTRATO.-

Durante mucho tiempo, el cuasi-contrato fue tema de gran atención por parte de la doctrina, generándose variadas postulaciones que trataban de definirlo. Y tanta sería su vigencia, que se optó por dar cabida al controvertido tema del pago indebido dentro de esta noción.

El jurista Robert Joseph Pothier expresa que "se llama cuasi-contrato el hecho de una persona, permitido por la ley, que lo obliga para con otra o que obliga a ésta a un favor de aquella, sin que entre ambas intervenga convenio alguno" y, más adelante, añade que "en los contratos, el consentimiento de las partes contratantes es lo que produce la obligación [mientras que] en los cuasi-contratos, no interviene consentimiento alguno y es la ley sola o la equidad natural la que produce la obligación, al hacer obligatorio el hecho de donde resulta. Es por esto que esos hechos son llamados cuasi-contratos, ya que sin ser contratos y menos delitos, producen obligaciones como los contratos"6.

Las ideas de este civilista son importantes porque sientan una de las primeras recepciones de los conceptos romanos, a tal magnitud que inspira el contenido normativo del Código de Napoleón. En efecto, el artículo 1371 de tal texto legal estipula que "los cuasi-contratos son hechos del hombre, puramente voluntarios, de los cuales resulta un compromiso de cualquiera (sic) clase para un tercero y, algunas veces, una obligación recíproca para ambas partes".

La regulación jurídica francesa fue transmitida a muchos otros cuerpos normativos, entre ellos el italiano de 1865 que sirvió de modelo para la dación de los correspondientes español y panameño. Ello se comprueba, por ejemplo, en el artículo 1887 del Código Civil de España cuando estipula: "[los cuasi-contratos son] los hechos lícitos y puramente voluntarios de los que resulta obligado su autor para con un tercero y una obligación recíproca entre los interesados".

Atendiendo a los planteamientos esbozados, se empieza a conceptualizar al pago indebido como "aquel cuasi-contrato por el cual quien pagó por error lo que no debía, tiene derecho a reclamarlo..."7.

Por su parte, Francisco García Calderón, ex Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lima, adjudica como significado de pago indebido lo siguiente: "Un cuasi-contrato que consiste en que uno pague una cosa que no debe, creyéndose deudor de ella". Y, a continuación, explica: "Se le llama cuasi-contrato porque presupone que el acreedor que recibió lo indebidamente pagado lo ha hecho con intención de devolverlo al que pagó y esta presunción de consentimiento establece la obligación del acreedor"8.

Finiquitando este acápite, cabe dejar en claro que, aunque todavía existen algunos Códigos Civiles que sitúan al pago indebido dentro de los cuasi-contratos, ello es cada vez con menor frecuencia y, más bien, se abandona esta postura por otras pertenecientes a corrientes modernas.

El pago indebido y el enriquecimiento sin causa -->


* Este artículo configura un resumen del trabajo monográfico que, bajo el título "Naturaleza jurídica del pago indebido", el autor elaboró para la asignatura Derecho Civil VI (Obligaciones) a cargo del doctor Carlos Cárdenas Quiros, en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Lima, cuando cursaba el sétimo ciclo de estudios (período académico: 97-1).

1. Pellise Prats, Buenaventura. Nueva Enciclopedia Jurídica. Barcelona, Editorial Francisco Seix, 1986, Tomo XVIII, p. 819.

2. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Madrid, Editorial Espasa-Calpe, 1979, Tomo XL, p. 1506.

3. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana, citada en nota 2, p. 1506.

4. Rezzónico, Luis María. Estudio de las Obligaciones en nuestro Derecho Civil según los Tratados de Salvat, Colmo, Lafaille, Machado y Busso. Buenos Aires, Editorial Perrot, 1956, p. 461.

5. León Barandiaran, José. Tratado de Derecho Civil. Lima, WG Editor, febrero de 1992, Tomo III, Volumen II, p. 439.

6. Citado por Azúa Reyes, Sergio. Teoría General de las Obligaciones. México, Editorial Porrúa, 1993, ps. 218 y 219.

7. Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa-Calpe, citada en nota 2, p. 1505.

8. García-Calderón, Francisco. Diccionario de la Legislación Peruana. Lima, 1879, Tomo II, p. 1456.