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Sobre los Medicamentos
(de los medicamentos y la competencia imperfecta)

 

La competencia imperfecta se da cuando un solo comprador, o un grupo de compradores son capaces de influir en el precio que se paga a una compañía por su producto.

Dentro del mercado global de los medicamentos, a nuestro entender, existe una practica monopolística de tipo vertical, donde se influye directamente en la fijación de precios desde la materia prima y los niveles de producción, hasta la distribución y venta del producto terminado.

Según Porter, este tipo de Industria se le denomina de 5 estrellas, ya que el riesgo de que otras industrias entren al mercado es mínimo, debido al gran costo de inversión que requiere este tipo de industria; de igual forma, el comprador como tal no es sensitivo al precio, ya que si se requiere un medicamento se hará lo posible para adquirirlo; los peligros de ser sustituidos son mínimos, ya que como mencionamos anteriormente, entrar al mercado farmacéutico es sumamente difícil; por su parte, los suplidores tienen poco poder de negociación , ya que el que controla los insumos es la misma industria.; y, por último, el poder de negociación por parte de los compradores es casi nulo.

Cabe destacar que a nivel nacional la práctica comercial de los medicamentos, antes de su liberalización dentro de las nuevas estructuras de mercado, se enmarcaba principalmente dentro de la regulación de precios, creando así una costumbre a la hora de comercializar los productos medicinales, desligándolos totalmente de una práctica comercial sin distorsiones, en donde la libre oferta y demanda determina el precio al consumidor.

Esta práctica, que surgió desde los alrededores de 1945, creó una costumbre de fijación de precios sobre la base de porcentajes previamente establecido en normas especiales para ello, creando ulteriormente en el año de 1969 la Oficina de Regulación de Precios, formalizando así una conducta propia dentro del esquema que imperaba en la época.

La nueva Ley de Medicamentos, tiene como uno de sus objetivos el de establecer que "por un periodo de dos años entrará a regir el precio de referencia tope al consumidor, que será el mismo precio al que vendían los minoristas de medicinas al 1 de octubre de 1999", no obstante una regulación de precios se considera como una competencia imperfecta; de igual forma, la fijación unilateral de precios por parte de agentes económicos también se considera como competencia imperfecta.

Es evidente que las políticas de comercialización de los productos farmacéuticos vienen determinadas por factores exógenos a nuestro país, por lo que -en nuestro incesante bregar por rebajar el precio de las medicinas- mal podemos culpar a los distribuidores o a las farmacias por el alto costos de los medicamentos, si los primeros no inciden en la fijación del precio que viene determinado desde la fábrica de origen y los otros -sin ánimos de subestimar a nadie- no son comerciantes, tal y como se ha demostrado.

 

Miguel Angel Clare G. R.

Abogado

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