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Requisitos de validez del Arbitraje

 

g 2.2.3 Fases Doctrinales del Objeto del Litigio. Desde finales del Siglo XIX, en el ámbito internacional se desarrolla una actividad para determinar realmente cuáles son las materias susceptibles de decisión arbitral. Así tenemos:

FASE I: Todos los asuntos se someterán al arbitraje con excepción de los que involucren el honor e intereses vitales del Estado.

FASE II: Los asuntos jurídicos son dirimibles por el arbitraje, no así los políticos.

FASE III: El artículo 13 del Pacto de la Sociedad de Naciones, y el Protocolo de Ginebra, consideran como diferencias susceptibles de llegar al arbitraje: la interpretación de Tratados, conflictos de Derecho Internacional, relevancia de hechos, y extensión y naturaleza de la reparación.

FASE IV: Serán objeto de la conciliación de modo obligatorio los conflictos no jurídicos, y de modo facultativo los jurídicos. De no aceptarse el dictamen dado, los conflictos jurídicos serán vistos en segunda instancia por un Tribunal Internacional y los no jurídicos por un Tribunal Arbitral.

FASE V: Los conflictos, cualquiera que sea su naturaleza, tendrán que resolverse de acuerdo al parecer de las partes querellantes, sea por los medio diplomáticos, los de mediación, conciliación o arbitraje, indistintamente o en ese orden.

De lo arriba desarrollado, vemos que el objeto del litigio siempre ha sido una preocupación que sólo los tiempos actuales -adaptándose a veces enfermizamente a los requerimientos de cada Estado- han logrado una diferenciación basada en la plena autonomía de la voluntad de las partes. De esta manera, son las partes las que deciden, sean Estados o Particulares, si el conflicto es o no jurídico y si el tribunal actuará o no jurisdiccionalmente. El problema radica en la tendencia de contraer tratados o compromisos de arbitraje general, con lo que no se puede preveer los conflictos ni las futuras contrapartes.

 

g 3. FORMALIDADES

Hemos decidido mencionar sólo de pasada los aspectos formales:

El acuerdo arbitral o cláusula compromisoria está sujeto en lo básico, a una sola formalidad: constar por escrito. De esto se desprende que el acuerdo arbitral verbal no es válido. Queda, sin embargo, la interrogante de qué medio escrito será el más adecuado. Veamos:

» Para el caso del Arbitraje Comercial y según el Convenio de Panamá y la Ley 11 de 1975, la cláusula compromisoria puede constar en un Contrato, un documento privado, en una escritura pública, cartas, telegramas y telex. Sólo se requiere que conste por escrito para su propia validez.

Entiéndase que en una carta se puede mencionar la sugerencia, el querer o el anuncio de querer llegar a someter al arbitraje un asunto, y haría falta que la parte destinataria aceptase el parecer por escrito. Sólo entonces podríamos hablar de formalidades establecidas.

» Para los demás casos entre Estados, se deberá hacer constar en un Tratado una cláusula compromisoria, o luego de haberse firmado una cantidad plural de Tratados, las partes firmen otro de arbitraje general, exclusivamente.

Se admite que los Estados decidan someter al arbitraje sus diferencias aún sin ser parte de un Tratado, siempre que acuerden aceptar las normas de tal institución o de tal Tratado.

 

g BREVE CONCLUSIÓN

Concluimos de esta manera esta breve y tal vez aérea relación sobre los requisitos de validez del arbitraje, desde un punto de vista meramente general. Como bien establecimos en la introducción, no pretendemos sentar cátedra ni doctrina sobre el particular, pero sí crear una dinámica de estudio que incentive a los letrados del derecho a cuidar de estos detallitos aparentemente inocuos.

Se agradecerán comentarios al respecto, pues la idea de publicar artículos es compartir en primer lugar, y lograr contacto en segundo. Del contacto pueden surgir opiniones encontradas por posibles defectos en lo escrito, defectos y opiniones que, en lo posible, habrían de ser puestas en marcha para el beneficio colectivo.

Vladimir Berrío-Lemm

panahistoria@yahoo.es

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